Los alumnos pasan, los edificios permanecen pero los
docentes están en constante evolución. Año tras año, semestre tras semestre,
curso tras curso los profesores alimentan a sus estudiantes pero a la vez
aprenden de ellos, de los cambios físicos e intelectuales que mutan a un joven
en un ciudadano; es por eso que usted profesor es el punto angular de la
Reforma ya que sin usted es imposible transformar los conceptos en conocimiento
y convertir a un muchacho o a una muchacha en alguien que madure, que razone y
que sepa que el estudio no es un fin en sí mismo sino que es una etapa de su
desarrollo como ser humano.